Abril: san Leónidas de Alejandría
Leónidas de Alejandría es conocido en las fuentes cristianas antiguas como el padre de Orígenes, presbítero, y mártir en la persecución desencadenada bajo el emperador Septimio Severo, en los albores del siglo III. Eusebio de Cesarea lo menciona entre quienes dieron testimonio en Alejandría y señala que fue decapitado cuando Orígenes “era todavía joven”. Según ese mismo testimonio, Leónidas habría sido condenado a muerte por el prefecto romano de Egipto por su condición de cristiano, previa confiscación de los bienes de su familia.
De su vida matrimonial se conservan datos indirectos, ligados al relato de la infancia de Orígenes. Eusebio afirma que, tras el martirio de Leónidas, Orígenes quedó “con su madre y seis hermanos menores”, cuando aún no había cumplido diecisiete años. El nombre de la esposa de nuestro mártir no consta en fuentes de autoridad, pero la documentación existente permite constatar la existencia de un hogar cristiano con siete hijos (según algunas fuentes hubiesen podido llegar a ser nueve) y responsabilidades familiares concretas, agravadas por la pérdida del padre y la confiscación del patrimonio. Así, Leónidas habría tenido un papel directo en la formación intelectual y religiosa de sus hijos, puesto que era un hombre de letras con gran impulso para educarlos en filosofía, literatura y Sagrada Escritura. De hecho, quienes han investigado la vida de Orígenes, gran teólogo y tratadista, afirman que su sobresaliente capacidad se debía en gran medida a la formación recibida de su padre, que le instaba a aprender y recitar pasajes bíblicos diariamente antes de introducirlo en las disciplinas griegas. Además, la transmisión de la fe apareció como una tarea fundamental en el ámbito doméstico.
El relato del arresto y del martirio de Leónicas incorpora también la reacción de su familia. El historiador Eusebio de Cesarea relata que, cuando Orígenes supo que su padre había sido detenido y encarcelado, quiso presentarse para compartir su suerte; su madre, para impedirlo, escondió su ropa, obligándolo así a quedarse en casa. Orígenes, sin poder salir a ser martirizado como su padre, envió a Leónidas una carta de ánimo y exhortación a perseverar hasta el final. Contaba con apenas 17 o 18 años. Su viuda e hijos pasaron necesidad tras la ejecución, puesto que además de cercenar la vida del padre, confiscaron también todos sus bienes; aunque la Providencia los socorrería mediante una mujer adinerada que los ayudó.
La memoria eclesial lo venera como san Leónidas de Alejandría, con conmemoración litúrgica el 22 de abril al fusionar su figura con la de Leónidas de Corinto.