Octubre: beato Carlos I de Austria y Zita de Borbón-Parma
Carlos de Austria y Zita de Borbón-Parma fueron los últimos emperadores católicos del siglo XX. La memoria del beato Carlos I se celebra el 21 de octubre, fecha de su matrimonio con la princesa Zita de Borbón-Parma, cuyo proceso de beatificación continúa abierto.
Zita de Borbón-Parma nació el 9 de mayo de 1892 en Villa Pianore, cerca de Viareggio, en la Toscana italiana, hija de Roberto de Parma y de María Antonia de Braganza. Desde su niñez fue educada en la fe católica.
Por su parte, Carlos de Austria nació en Persenbeug, Austria. Era hijo del archiduque Otto y la Princesa María Josefina de Sajonia, y sobrino del emperador Francisco José I, por lo que en principio Carlos no era heredero a la corona imperial. Fue educado en la fe católica y creció con un gran amor por la Santa Eucaristía y por el Corazón de Jesús.
Zita y Carlos se conocieron en la niñez, pero no fue hasta el año 1909 que volvieron a encontrarse y se prometieron en 1911. Tras la boda, se dirigieron al santuario benedictino de Mariazell para confiar su vida a la Patrona de Austria. Allí, Carlos le dijo a Zita: "Ahora, debemos ayudarnos el uno a otro para llegar al cielo". El matrimonio tuvo ocho hijos: Otto, Adelheid, Robert, Félix, Karl Ludwig, Rudolf, Charlotte y Elisabeth.
El 28 de junio de 1914, tras el asesinato del archiduque Francisco Fernando, heredero al trono, en un atentado, y después de fallecer el emperador Francisco José en 1916, Carlos se convierte en el heredero al trono del Imperio Austro-Húngaro. Fue coronado el 30 de diciembre de 1916. Este deber Carlos lo concibe como un camino para seguir a Cristo: en el amor por los pueblos a él confiados, en el cuidado por su bien y en la donación de su vida por ellos.
Con la muerte del archiduque Francisco Fernando inició la I Guerra Mundial en Europa. Carlos participó entre los oficiales superiores del ejército del imperio y fue el único, entre los responsables políticos, que apoyó los esfuerzos por la paz del papa Benedicto XV, recordado precisamente como «el Papa de la paz». Por otro lado, durante la guerra, Zita se volcó en el pueblo, sobre todo los heridos y las familias en mayor dificultad.
Tras el fin de la Guerra estalló una revolución de inspiración comunista en Budapest, que provocó que el Imperio austro-húngaro se fragmentara. El 11 de noviembre de 1918 el emperador emitió una proclamación en la que reconocía el derecho del pueblo austríaco a determinar una nueva forma de gobierno y «renunciaba» a toda participación en la administración del Estado. Sin embargo Carlos no abdicó, ya que consideraba su misión como un mandato de Dios.
El mismo día, la familia imperial abandonó el palacio de Schönbrunn y se trasladó al castillo de Eckartsau, al este de Viena, pero las amenazas revolucionarias les empujaron a abandonar el país. Así, en marzo de 1919 la familia encontró asilo en la isla de Madeira. En el exilio, la familia vivió en medio de grandes dificultades económicas y enormes sacrificios. Carlos enfermó de neumonía y, perdonando a quienes le habían obstaculizado, murió el 1 de abril de 1922, con tan solo 35 años.
Zita se hizo cargo de sus ocho hijos y fue invitada entonces a vivir en España por el rey Alfonso XIII, donde permaneció hasta 1929. Se trasladó a Bélgica, donde vivió unos años cerca de Lovaina con motivo de los estudios de sus hijos.
Debido a la invasión alemana de Bélgica la familia se traslada a Nueva York, donde se establecerán de los algunos hijos. Zita se asentaría en las cercanías de Quebec hasta 1958, año en que regresó a Europa. Hasta 1982 tuvo prohibido pisar territorio austríaco; contaba entonces con casi 90 años. El último tramo de su vida lo dedicó a promover la beatificación de su marido, que se produjo efectivamente en 2004.
Finalmente, el 4 de marzo de 1989, Zita falleció a causa de una neumonía, con 96 años. Fue inhumada en la cripta de los Capuchinos de Viena y sus restos mortales reposan con los de Carlos en la abadía de Muri, antiguo monasterio benedictino, en la diócesis de Basilea. Su causa de beatificación se encuentra en proceso, habiendo sido declarada Sierva de Dios en el año 2009.